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¿Quién es el pobre?

Abril 5, 2007

Casi todas las personas con las que hablé sobre mi viaje a Bolivia, me preguntaron si había mucha pobreza, y la mejor opción que se me ocurre para responderles es comparar lo que vi en ese país con lo que veo en Argentina.

Para empezar podría decir que en Bolivia las casas pobres, que son muchas –tal vez las más-, son de ladrillo hueco sin revocar; en Argentina en cambio las casas pobres son ¿son? De chapa, cartón, carteles, lo que haya.

Mientras que los increíbles campos argentinas producen soja de Salta a Buenos Aires, pasando por Tucumán, Santiago, Córdoba, Santa Fe, etc., en Bolivia producen maíz, quinua, papas de mil tipos, chauchas, cebolla, guayabas, y tantos otros cereales y frutas cuyos nombres y sabores desconozco.

En Bolivia los collas hablan quechua con más naturalidad que el castellano, mientras que los collas argentinos apenas saben unas palabras en su lengua.

En Bolivia los recursos naturales (gas, petróleo, agua, tierra, minerales, etc.) son cada vez más del pueblo y del estado; en Argentina lo son cada vez más de empresas multinacionales.

Argentina barrió a casi todos sus pueblos originarios, Bolivia no lo logró.

En Bolivia tratan a la tierra como a una madre, como a una diosa: Pacha Mama. En Argentina se la trata como un objeto que se usa hasta agotarlo y descartarlo.

En Bolivia se han dado cuenta que el derecho a una vida digna está por encima del derecho a la propiedad privada; en Argentina hay escándalo apenas alguien cuestiona la legitimidad de este último derecho (aun cuando alguien tan liberal como J. B. Alberdi ya lo había considerado en sus bases para la constitución de 1853).

En Argentina muchos se esconden tras paredones para no ver la realidad; en Bolivia tienen la dignidad de mirar de frente sus problemas, y no ocultarse ni ocultarlos.

Si: Bolivia es un país pobre, el segundo más pobre de América según dicen los organismos internacionales. Pero se quedan cortos cuando miran solo el PBI y otros pocas indicadores.

Vi tantas riquezas en Bolivia que sentí lástima por Argentina y sobre todo por aquellos argentinos que subestiman y discriminan a los Bolivianos, porque nunca se van a dar cuenta de quién es el verdadero necesitado.

Tomás Baliña

2/2/2007

Evo Morales

Marzo 30, 2007

Evo Morales tiene grandes virtudes y aptitudes para gobernar Bolivia. La primera que es evidente es su origen indígena. Con esto es el primer presidente que sin duda va a tomar realmente en serio y como tema de primera importancia la cuestión de los indígenas Bolivianos, que, por favor nadie lo dude, han sido desplazados y humillados sistemáticamente desde la época de la colonia.


El segundo punto que realmente valoro de Evo es su capacidad de Negociación sin perder su identidad y su visión acerca de los recursos naturales (hidrocarburos y tierras). ¿Cómo puede ser que un país con tantos recursos naturales sea el segundo país más pobre de América, solo precedido por Haití? La única respuesta que le encuentro es la nefasta corrupción de los gobernantes que vienen regalando a empresas extranjeras los recursos a cambio de chauchas. Y ante esto Evo dice al mundo: necesitamos socios no dueños, la inversiones son bienvenidas pero como socios no como dueños. (los de la rama del derecho nos podrán contar que los socios comparten los riesgos y las ganancias), a diferencia de lo que venía ocurriendo hasta hoy.
Fíjense también cómo Bolivia le vendía gas a la Argentina a precio “solidario”, es decir a precio más bajo que el valor de mercado. Es chocante la corrupción de sus políticos. No se si fui claro: el segundo país más pobre de América se “solidarizaba” con la Argentina haciéndole descuentos en el gas.

Si tengo que nombrarles dos miedos que me deja Evo son: en primer lugar la innegable influencia de Chávez cuyo visión de la democracia no comparto en absoluto, aunque si valoro su capacidad de oponerse y hacerle frente a los EEUU (cuya política exterior tampoco comparto en absoluto).
Simón Bolivar dijo en 1819: “Pareciera que los EEUU están destinados a implantar la miseria en el mundo a costa de la libertad”, y así parece haberlo entendido Chávez, y en este punto si coincido con él.
La influencia de Fidel es menos importante que la de Chávez.
El segundo punto que me da miedo es el origen cocalero de Evo y su reivindicación de la coca. Es verdad que el uso que se autoriza es el del coqueo, es decir mascar la hoja (tradición ya arraigada en los trabajadores de Bolivia y del NOA argentino (esto también es legal en las provincias del NOA)) y para producción de te y otras infusiones. Pero no hay que ser ciegos, la cocaína se produce de la coca. Aún cuando se tenga un plan oficial “cocaína cero”, sin planta no hay cocaína. Tampoco seamos hipócritas como tantos gobiernos que se oponen a la coca y no al tabaco. Yo me opongo a la plantación de coca tanto como me opongo a la plantación de tabaco: meren 5 millones de personas por año a causa del tabaco, 1 millón en América según la OMS.

Por otra parte, es notable cómo los opositores a Evo son reaccionarios a un grado que llega al racismo más crudo, y que muchas veces son apoyados, sin el más mínimo intento de objetividad por los medios internacionales.

Pero mirando la historia y la realidad actual de Bolivia les digo sin dudarlo que tengo todas mis fichas puestas en Evo, creo que solo una persona como él y su equipo (bien instruido, encabezado por Álvaro García Linera el vicepresidente) son la esperanza de todos los que desde hace cinco siglos vienen siendo marginados, y será toda Bolivia la que se beneficiará con este camino hacia la justicia.

Tomás Baliña

30/3/07